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domingo, 10 de mayo de 2015

Capricho y casualidad



El capricho de la casualidad. Una hoja abandona el árbol donde creció y el viento  la arrastra hasta un riachuelo, donde la corriente se la lleva lejos. Eso, eso es una casualidad. Porque esa hoja no debería estar donde la lleve. Esa hoja no debería haber ido más allá.

Cómo es la vida. Tan caprichosa, tan inesperada, tan impactante. Nunca sabes lo que te va a tocar, ni lo que va a venir. Tampoco sabes cómo vas a actuar porque, al fin y al cabo, cada día que vivimos nos cambia algo de nuestra propia personalidad. Nos formamos hasta el día que morimos. Es inevitable.

Y tal vez aquella tempestad que un tiempo viviste reine en ti por el resto de tu existencia.

Quién sabe. Es cierto, no se sabe. No podemos tener certeza de que no vamos a caer por equivocación o casualidad en un riachuelo que nos arrastre hasta un lugar mucho más lejano de lo que nuestra mente alcanzaba antes.

Ana C.

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